La aceituna mojada eleva la actividad de agua, fomenta hongos superficiales y retrasa la molienda por secados forzados. Esperar suelo portante reduce compactación y daños radiculares. Usa lonas y cajas ventiladas, evita sacos cerrados y prioriza lotes limpios. Si la lluvia es intermitente, planea tandas cortas, refuerza la limpieza de líneas y comunica a la almazara para conservar tiempos de extracción mínimos.
Un descenso súbito bajo cero cristaliza agua celular, rompe paredes y libera enzimas que disparan notas avinadas o mohosas. Antes de un frente frío, adelanta partidas críticas y resguarda otras. Monitorea mínimas en copa, no solo en estación, porque vaguadas concentran aire denso. Cosechar tras sol débil mitiga rigidez. Mantén rutas despejadas y mantas para cubrir cajas si llega escarcha temprana.
Calores tardíos bajan humedad del fruto, suben viscosidad del jugo y pueden acelerar oxidaciones en campo. El viento caliente deshidrata y afloja el pedúnculo, sembrando pérdidas por caída. Prioriza mañanas frescas, ajusta turnos para evitar horas críticas y traslada rápido. Considera sombras móviles, agua para cuadrillas y pausas. En campañas secas, la pequeña diferencia de temperatura entre amanecer y mediodía vale oro.
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